La historia de la vida cotidiana es hoy una de las más pujantes y atractivas corrientes historiográficas. Nacida como reacción frente a la insuficiencia de la historia preocupada por las estructuras y olvidada de las gentes concretas y sus experiencias, es un nuevo enfoque que se aproxima a aspectos marginados por la historiografía, o relegados al nivel de lo anecdótico, una nueva mirada sobre una gran amplitud de temas, reflejo de la apertura de las investigaciones en historia sociocultural producida en las últimas décadas. Aspectos tan sugerentes como los ámbitos de la vida cotidiana (la familia, el ejército, la corte), lo doméstico y la vida material (la casa, el vestido, la alimentación), la sociabilidad (cofradías, gremios, la fiesta y el ocio), el mundo de la marginación (esclavitud, delincuencia), así como la cultura en un sentido muy amplio (alfabetización, lectura, enseñanza), tienen cabida en esta rica corriente, que alberga forzosamente una vocación interdisciplinar, abierta a las influencias de la antropología, psicología, historia del arte, crítica literaria, etc. Todo ello, poniendo un acento especial en el estudio de la gente corriente, tanto tiempo olvidada, aunque sin excluir de la atención del historiador a los grupos dominantes, únicos que habían merecido ser objeto de la historiografía tradicional. Y fijándose de forma especial en aquellos aspectos más permanentes de la vida humana, lo repetitivo y ordinario en el discurrir diario de la existencia, aunque sin perder de vista las tensiones y conflictos, que rompen rutinas y propician cambios.
Un nutrido elenco de especialistas, centrados en las investigaciones sobre este sugestivo campo, ofrece en este libro un amplio abanico de temas capaz de proporcionar al lector una idea viva y directa de cómo era la vida de cada día de muchos de nuestros antepasados durante el Setecientos.