Es Cuarto menguante un libro intenso, hondo, marcado en parte por la misma señal de Herido mármol y Uno, los poemarios precedentes de Ernesto Frattarola. Todo lo vivido permanece, escrito con la misma o parecida tensión emocional, pero mucho más decantado. Es un libro más claro, con un despojamiento que ayuda a comunicar. Los poemas breves ganan terreno en esta obra, con una cada vez mayor vocación de síntesis.
El libro se divide en cuatro capítulos: Astillas, Relente, Madrigueras y Aullido. A través de ellos, el lector avanza por un camino que, a pesar de su estrechez, intenta ser habitable. Es un poemario de tono netamente amargo, incluso desolador por momentos, pero es también un intento casi desesperado de darle la vuelta a la realidad y ver cuánto tiene de paradoja, de misterio que intentamos descifrar.
Un texto, en definitiva, duro, desesperanzado, más bello en su dolor ante la vejez, la soledad y la muerte.