Se nos presenta Hermógenes Patón en Crónica del vértigo, primera obra suya publicada, como poeta épico en más de un sentido. Epico por narrativo, porque Hermógenes se nos cuenta desde el yo la agónica experiencia autobiográfica, en el tú la experiencia amorosa (a veces en conflicto, a veces plena de ternura y redentora, siempre apasionada, cósmica incluso) , hacia el ello la experiencia del compromiso con lo otro real . Epico también en el sentido de combate, combate heroico, sí, pero con un regusto de desgarro final frente a la vida o, mejor, frente al ser o, mejor, frente al dejar de ser: oscuro combate desde las entrañas y pesadillas, íntimo hasta la visceralidad. Más allá de juegos intertextuales (Biedma, Baudelaire, San Juan, Dante, Celaya), sin apenas metáforas, rica en figuras afectivas, y con el uso de un versículo radical (léase Ser poema verdadera poética suya ), Hermógenes no escribe para paladares delicados. Fernando J. Carretero