Este es un libro delicioso y distinto. Es ameno y alegre y la lectura se realiza con fruición. Responde al género de los diarios de personajes, frecuente en la alta sociedad anglosajona, bastante raro entre nosotros. Asturias había estado presente en el matrimonio de María Cristina Borbón Dos Sicilias y Fernando Muñoz, además de por su propia importancia, por los negocios de este último en el principado, en los que también participaba la que fue reina regente. Emplearon muchos millones en las minas y fábricas de Langreo y el valle del Nalón, en el puerto de Gijón y en el ferrocarril (inaugurado por ellos en 1852) que unía y hacía rentables ambas actividades. La conexión personal del matrimonio Muñoz-Borbón con Asturias vino por un doble enlace de dos de sus hijos con la familia Campo Sagrado. De la descendencia de ambos matrimonios, los abuelos (María Cristina y Fernando) tuvieron quince nietos, que vivían en los palacios y casonas que los Campo Sagrado tenían en Asturias. Sorteando las prohibiciones que tenían María Cristina y Fernando de volver a España desde París, donde estaban exiliados, se las ingenian para pasar en Asturias el otoño de 1864 y el verano de 1868. La revolución les sorprende en Asturias, desde donde, recogidos por un barco inglés en Gijón, partirán para el exilio definitivo. Los meses de estancia en Asturias en 1864 y 1868 son descritos en este diario con detalle. Son de resaltar la narración de la vida diaria, las actividades, los encuentros con personas relevantes, los viajes a muchos lugares asturianos entre los que destacan los palacios de los Campo Sagrado y las fábricas de Mieres y Duro Felguera. Si solo pueden leer unas páginas de este diario, recomendamos las que describen, en diciembre de 1864, el paso del puerto de Pajares en carruajes, del que se hace una narración digna de una antología literaria.