Es evidente el extraordinario incremento de reclamaciones por supuesta mala praxis sanitaria. Unas negligencias sanitarias debidas a las mA A¡s variadas causas, tan complejas y diversas como complicado y vasto es el ejercicio de la medicina en nuestros dA A as. Junto a la modificaciA A n de los patrones de interacciA A n entre mA A dico y paciente -que ya no se basan mA A¡s en la confianza, sino en el desconocimiento mutuo y en la exigencia por parte del paciente de calidad e incluso de resultados-, tambiA A n cabe hacer menciA A n a aspectos como 1: la gran demanda de prestaciones (lo que conlleva menor tiempo de dedicaciA A n a cada paciente y la despersonalizaciA A n de la rutina sanitaria), medios tA A cnicos sofisticados y en continua renovaciA A n (lo que incrementa la probabilidad de errores en su manejo), grandes posibilidades diagnA A sticas y terapA A uticas (pero que al tratarse de mA A todos mA A¡s agresivos, tambiA A n entraA A an mA A¡s riesgos), masificaciA A n de enfermos, al incrementarse la esperanza de vida, y mayor capacidad asistencial de nuestro paA A s en materia sanitaria (que supone un aumento paralelo de los actos mA A dicos y, con ello, de la posibilidad de irregularidades), medicina de urgencia que modifica las actuaciones ordinarias, listas de espera, o medicina en equipo (relacionada con la necesidad de intervenciA A n de diversos profesionales en el diagnA A stico o el tratamiento de enfermedades, que pueden estar mal coordinados y controlados, o cuya actividad simultA A¡nea o sucesiva puede hallarse mal planificada).
Pero el problema es aA Aºn mA A¡s complejo que todo esto. MA A¡s que del sistema sanitario en sA A , las reclamaciones en gran medida dependen de la sociedad que recibe los servicios. La nuestra, se ha convertido en una sociedad cada vez mA A¡s exigente y reivindicativa, que llega a considerar la salud como un derecho. Las mayores expectativas generadas con el creciente A A xito de los tratamientos actuales, nos ha llevado a que, como pacientes, no sobrellevemos bien el fracaso, a que no aceptemos la desventura. Es como si todos tuviA A ramos el derecho a sanar y no morir.
Sin embargo, y en clarificadoras palabras de ULSENHEIMER, cuanto mayor es el progreso mA A dico, las posibilidades mA A dicas, mA A¡s elevado es el estA A¡ndar, paralelamente mA A¡s restrictivas son las medidas de cuidado y las normas de cuidado, lo que es mayor el peligro de su lesiA A n y el riesgo de responsabilidad.