Karl Marx fue un hombre de muchos saberes, un autA A ntico sabio, uno de los mA A¡s grandes de la Humanidad, sin exageraciA A n alguna. Norberto Bobbio -socialista no marxista-, afirmA A que a cien aA A os de su muerte, nadie, marxista o no marxista, duda de que Marx debe ser considerado como un clA A¡sico en la historia del pensamiento en general y tambiA A n en la del pensamiento polA A tico. Esto es innegable mA A¡s allA A¡ de las moda Marx y de la moda anti-Marx. El propio marxismo de Marx era una visiA A n del mundo que el propio Marx se ocupA A de criticar y de revisar continuamente en funciA A n de la realidad y del avance de su modo de pesarla y tratar de incidir en ella. Por lo demA A¡s, un anA A¡lisis al pensamiento de Marx tiene que abarcar necesariamente todo el amplio conjunto de su obra, y no sA A lo a su libro principal, El Capital (en A A l, es obvio, no estA A¡ todo el pensamiento de Marx, entre otras cosas porque es incompleto en el propio plan originariamente trazado por Marx, y, por supuesto, tampoco todo los hallazgos -y tambiA A n errores- de toda una amplA A sima tradiciA A n marxista). La obra de Marx no puede ser analizada como un cuerpo enteramente homogA A neo y definitivo, pues dentro de su amplitud y riqueza extraordinaria se aprecian elementos dispersos, pensamientos fragmentados, y desarrollos discursivos inacabados e incompletos. Pero, ademA A¡s, hay otro dato histA A rico que evidencia esa fragmentaciA A n y las limitaciones de las interpretaciones realizadas sobre la obra de Marx, a saber: la mayor parte de la obra de Marx no se publicA A en vida, sino que fue objeto de sucesivas publicaciones pA A stumas (y no sA A lo los dos A Aºltimos tomos de su obra mayor, El Capital -por otra parte, incompletos pues habA A a previsto varios mA A¡s-, sino tambiA A n de otras obras que hubieran colocado, por cierto, a cualquier autor en el centro del pensamiento contemporA A¡neo, como Grundrisse. LA A neas fundamentales de la CrA A tica de la EconomA A a PolA A tica, 1857-1858, TeorA A as sobre la plusvalA A a, 1862-1863, a los que habrA A a que aA A adir los mismos Manuscritos de ParA A s y Anales Franco-alemanes, 1844). Pero ni siquiera hoy se dispone de las Obras Completas de Marx y Engels, pues la tarea editorial ha quedado, por el momento, inconclusa.