Tras la segunda guerra mundial Inglaterra entrA en estado de shock. La lenta reconstrucciA n de las ciudades y la economA a, la descomposiciA n de imperio y la afluencia migratoria alteraron para siempre la fisonomA a de la isla. La poesA a no fue ajena a las presiones psicolA gicas, econA micas, culturales y sociales de su tiempo. Como una antena muy sofisticada (y algo enigmA¡tica) recogiA el malestar, el pesimismo, la soledad y la fealdad de la A poca: la Inglaterra verde y campestre de Worsdworth o Tennyson se vuelve gris y urbana en los poemas de esta generaciA n. Claro que partiendo de un sustrato comAºn cada uno de estos poetas ofrece visiones muy distintas y sofisticadas de su tiempo. AsA los dos poetas principales de esta generaciA n alcanzan posiciones casi confrontadas: Philip Larkin segrega su pesimismo cultivando un conservadurismo de ideas perfectamente adaptado a los tiempos (oficinas, coches, entretenimiento barato), con un lenguaje preciso, casi expurgado de lirismo mientras que Ted Hughes despliega una visiA n salvaje de la caza, los animales y la naturaleza, asediada por las ciudades y la rutina de las oficinas, con un lenguaje expresionista y telAºrico. Abran y lean este catA¡logo de visiones (poA ticas), unas veces fantA¡sticas, otras veces mordaces, sobre la misma sociedad frA a, gris, mecanizada, solitaria, y apA¡tica en la que en buena medida seguimos viviendo.