En esta novela, el autor introduce al lector en el siempre peculiar mundo de los soldados de fortuna, igualmente denominados, si empleamos un lenguaje propio del medievo, mesnaderos y hasta, por qu no , almog¿vares Desperta ferro! del siglo XX. La acci n comienza en el suroccidente africano, Namibia y Sud¿frica, para irse trasladando por casi todo el continente en la implacable lucha emprendida contra los piratas del golfo de Ad n, el narcotr¿fico espa ol, que ha mudado parcialmente su escenario, y las facciones africanas de Isis y D¿esh, que asolan todo pa s donde plantan su bandera. Tampoco pod an faltar las historias de amor, ya que una novela sin ese eslab n parecer a inconclusa. En el caso del protagonista, aparecen dos. La primera, un bellez n afrik¿ner, bi loga marina, que juguetea con los grandes blancos, lo que provoca en l un inevitable complejo de jurel. La segunda, un lebrel sudan s de orejas inhiestas, quiz¿s el ltimo vestigio del primigenio tessem, como los naturalistas de finales del siglo XIX dieron en llamar al perro que descubrieron pintado en numerosos abrigos de Argelia, Libia, Chad, N ger y Mali, auxiliando en sus cacer as a los habitantes de la entonces f rtil sabana sahariana.