Quizá como un mecanismo de defensa contra la escasez, pues nadie tenía nada, en una anteiglesia pequeña y casi sin recursos, como Leioa, hubo personajes pillos y habilidosos, casi todos hijos del Barrio de Artaza, que nos han dejado muchas historietas txirenes, recordadas en las tertulias de los que quedamos y que, ahora, comparto con quienes tengáis la osadía de leerlas. Tras el desarrollo que en varias décadas nos ha plantado de lleno en la sociedad de consumo, allí donde solo había unos pocos caseríos, hoy han surgido, milagrosos, la Universidad del País Vasco (UPV/EHU), el metro, autovías, edificios modernos y un montón de servicios e infraestructuras que, entonces, ni los más visionarios podían imaginar.