Recetario tradicional, recetario actual, estudio antropológico, anecdotario histórico, divertimento literario... Estos son algunos ingredientes de un experimento gastricobáquico que ha llevado a sus autores dos años de trabajo.
El libro se apuntala con las cuatro patas de la cocina popular navera: el cerdo, la huerta, el corral y la tahona (sin olvidar la leche, el queso, la carne, los embutidos y la repostería, de lo mejorcito de la provincia).
El plan de trabajo fue quedar un día a la semana, explica García Yebra, con el fin de preparar un plato (a veces dos) que estuviera ligado a nuestras raíces. La patata, como no podía ser menos, cobró gran protagonismo. Las patatas, el pan y el tocino han quitado mucha hambre , asegura la cocinera. Pero no solo de patatas ha vivido, y vive, el navero.
Algunas de las recetas que nos regala Pilar fueron las que alimentaron a su padre, Pedro Pablo Esteban, y a su madre, Marcelina Barbero Martín. l falleció a los 94 años y ella a los 86. Es decir, supieron alimentarse.